CINE EN LA CASA MUNICIPAL DE CULTURA DE MIRANDA DE EBRO (BURGOS). JUEVES SEÑALADOS, EN SESIONES DE 18:00 y 20:30.
ORGANIZA LA ASOCIACIÓN CULTURAL OTROSOJOS EN COLABORACIÓN CON EL AYUNTAMIENTO DE MIRANDA DE EBRO

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Jueves 3 de Abril: CAFÉ DE FLORE

El próximo jueves, 3 de abril, proyectamos en la Casa Municipal de Cultura “Café de Flore”, de Jean-Marc Vallée, con Vanessa Paradis y Kevin Parent, en sesiones de 6 y 8´30 de la tarde, con la localidad a 3´50 euros. 

Adjuntamos la sinopsis de la película facilitada por la distribuidora, el comentario de Miguel del Pino que editaremos como ficha, y una reproducción del cartel.

Un abrazo, y hasta el jueves.




SINOPSIS DE LA PELICULA :

“Café de Flore” es una historia de amor acerca de unas personas separadas por el tiempo y la distancia que, sin embargo, están conectadas de forma profunda y misteriosa. Esta película fantástica, trágica y esperanzadora cuenta los destinos paralelos de Jacqueline, madre de un niño en los años sesenta en París, y de Antoine, un DJ de éxito recién divorciado en el Montreal actual.
 


















El puzzle de las pasiones


Emociones, sentimientos, pasiones… algunas de las características humanas -entre otras muchas- que, tras miles de años sobre la Tierra, siguen enredándonos a sus moradores.
    La filosofía y la psicología siguen abundando en el estudio de la condición humana, pero no bastan para dar respuestas y tranquilizar -ya no digo resolver- muchos de los problemas con los que nos encontramos cada día. Por eso, tal vez sea necesario recurrir a las matemáticas -aunque esta ciencia ya se ha sumado-, a la espiritualidad -sin o con la participación de las religiones-, a la magia, a los malabares… para componer el puzzle de nuestras aflicciones.
    Sin ser pretencioso, tal vez Jean-Marc Vallée jugó a esto cuando se le ocurrió contar nuestras relaciones implicando al espectador para que se añada y trate de componer el puzzle de Café de Flore con cada una de las piezas que presenta en sus dos historias intercaladas y conectadas en el tiempo y en el espacio para evitar una de las reconocidas necesidades humanas: la de evitar estar solo, sea como sea.
    En la actualidad, una persona que admite tenerlo todo para ser feliz entra en una crisis existencial al debatirse entre el bienestar conocido como tranquilidad que le aporta su ex-esposa y la pasión por una nueva novia, que llega a su vida con frescura, con otra forma de compartir la existencia -ni mejor, ni peor-. Vamos, nada que no le haya ocurrido a la mayoría de los mortales -o a muchos- alguna vez en la vida.
    Esta historia hay que entenderla -creo que se consigue al final- paralelamente a la que le ocurre a una madre con su hijo, con Síndrome de Down, en los años 60. Su relato es más dramático y doloroso por los problemas con los que se encuentra, o lo que ella considera un problema perturbador.
    En esta película encontramos también otra protagonista imprescindible para no perdernos demasiado con ambas historias: la música. Las magníficas inclusiones con Pink Floyd, The Cure o Sigur Rós que aderezan la cinta de forma emotiva, y como su compañero perfecto, el silencio, cuando ésta no interviene, para ayudarnos a adentrarnos más en los personajes. Además la canción de Matthew Herbet “Café de Flore” es el hilo conductor entre ambas historias.
    Café de Flore puede resultar compleja, como las vidas que nos montamos, con sus flashbacks que provocan confusión en la línea del tiempo; pero pienso que quiere hablarnos del amor y de su desarrollo en infinitas manifestaciones. El amor de una madre a su hijo, perdurable y ciego, y el otro tipo de ceguera amorosa, la que se vive en una pareja convencional. Las dos historias hablan también del “amor enfermizo”, el de las posesiones. Con todos estos aditivos deja una puerta abierta proponiendo la reencarnación y la importancia de los sueños. Por todo ello la película debe visionarse sin prejuicios, dejando abierta la mente para analizar lo que sucede, siempre desde el interior de cada uno.

Miguel del Pino



Jueves 20 de Marzo: INCH´ALLAH.

El próximo jueves, 20 de marzo,  proyectamos en la Casa Municipal de Cultura “Inch´Allah”, de Anaïs Barbeau-Lavalette  –en versión original subtitulada-, en sesiones de 6 y 8´30 de la tarde, con la localidad a 3´50 euros. 

Adjuntamos la sinopsis de la película facilitada por la distribuidora, el comentario de Miguel del Pino que editaremos como ficha, y una reproducción del cartel. 

Un abrazo, y hasta el jueves.


 

SINOPSIS DE LA PELICULA :

En un campo de refugiados palestino de Cisjordania, Chloé, una joven canadiense, cuida a mujeres embarazadas. Su relación con personas que se hallan a ambos lados de los muros y puntos de control del campo hará cambiar sus creencia y convicciones.



















Inch´Allah, si Dios lo quiere...

Si hay un conflicto eterno del que es inevitable hablar cada día, aunque sólo sea por lo reiterativo del mismo, es el de la guerra entre árabes e israelíes. Y, para muchos, tal vez no resulte agradable dedicar su tiempo a este tema, lo que no es óbice para que el “tema” siga estando presente. La cuestión es si resulta inevitable identificarse con una u otra de las partes, si resulta inevitable identificarse con el dolor que se genera de uno y otro lado. Esto es lo que le acaba sucediendo a Chloé, una voluntaria que trabaja como ginecóloga atendiendo a las mujeres palestinas en Ramala.

Chloé, es una joven canadiense que se aloja en Tel Aviv y que cada día tiene que cruzar la frontera que separa a judíos de musulmanes, una frontera delimitada por un muro que separa o intenta separar a hombres y mujeres, de hombres y mujeres.

En estos escenarios, Chloé (Evelyne Bronchu) comparte amistad con una soldado israelí (Sivan Levy) y una mujer palestina (Sabrina Ouazani), cada una de ellas viviendo una realidad muy diferente y con las que trata de llevarse bien, aunque al final, tras una situación trágica -una más de las que sufren con tanta frecuencia-, la palestina Ava le recrimine que “no se moje” ante unos hechos que les afectan de manera desproporcionada. Eso mismo es lo que de alguna forma comparte la directora, Anaïs Barbeau-Lavalette, al manifestar que “es imposible convivir en medio de los dos bandos sin acabar implicándose de alguna manera en uno u otro lado”.

Anaïs parte de su propia experiencia personal de varios años viviendo en la zona, por lo que aporta sus conocimientos en el tema reproduciendo el ambiente de inseguridad que se vive actualmente en Palestina, al igual que el miedo a sufrir atentados en Israel.

El trabajo de Anaïs es el de cámara en mano, capturando lo justo sin recrearse en la miseria pero intentando transmitir la tragedia. Por esto es de agradecer que no aparezcan imágenes explicitas de ninguna situación violenta, aunque nuestra imaginación trate de recrearlas.

La situación que se vive en la zona es insoportablemente injusta, como tantas otras en el planeta. Cuesta entender por qué los principales gobiernos y los países más poderosos transigen o miran para otro lado, como si aquello no fuese con ellos. Cuesta entender cómo nos vamos tranquilamente a dormir cada día sabiendo que tal vez no hagamos lo suficiente por nuestra parte para encontrar una solución, por lo que a muchos sólo les queda pensar que esta solución llegará “Si Dios lo quiere”: Inch´Allah.

Miguel del Pino

Jueves 25 de Octubre: PROFESOR LAZHAR



El próximo jueves, 25 de octubre, proyectamos en la Casa Municipal de Cultura, dentro de la programación de “Cine con Otros Ojos”, “Profesor Lazhar”, de Philippe Falardeau. Como siempre, en sesiones de 6 y 8´30 de la tarde, con la localidad a 3´50 euros.
 

Adjuntamos la sinopsis de la película facilitada por la distribuidora, el comentario de Miguel del Pino que editaremos como ficha, y una reproducción del cartel.

Un abrazo, y hasta el jueves.
 


Dirección: Philippe Falardeau
Guión: Philippe Falardeau
Interpretes: Mohamed Fellag, Sophie Nélisse, Émilien Néron, Marie-Ève Beauregard

Canadá, 2011 - 94 min.








SINOPSIS

Bachir Lazhar, de 55 años y origen argelino, es contratado como sustituto de una maestra de primaria que ha muerto en trágicas circunstancias en una escuela de Montreal. El carisma y la forma muy particular de enseñar del profesor Lazhar resultarán fundamentales para sacar adelante el curso y cambiar la vida de sus jóvenes alumnos.




La luz de la enseñanza


La educación y la enseñanza son los pilares fundamentales para crear una sociedad sana, equilibrada y de respeto al prójimo y al entorno. La discusión gira en cómo se consigue esto cuando en boca de todos está, que una de las grandes causas de la crisis “económica” es la crisis de valores.

El cine canadiense no suele ser escaparate de llenar carteleras en el mercado mundial, a mi entender, de forma un poco injusta porque aunque puede resultar para algunos algo desconocido, ha aportado ya obras de gran valor ético, pienso, reflejo de su sociedad. Me vienen algunos títulos que me resultaron de gran calado: “El declive del imperio americano”, “Las invasiones bárbaras” “Leolo” y recordando un curioso título emitido por nuestra asociación, “Las vidas posibles de Mr. Nobody”.

Profesor Lazhar es una película crítica con el sistema educativo, embarrado en política, burocracia, reglamentos y normativas y el simple hecho de la instrucción de la población; por eso choca frontalmente con el muro inhumano, frío y mecánico desarrollado por progenitores, que parece que sólo desean que sus hijos sean recipientes de información, máquinas de datos, como único interés en su desarrollo humano.

La sociedad confunde educación con represión, formación con instrucción, y humanidad con seguir las pautas establecidas “reglamentarias”. Esto lo sufre también el profesor Lazhar –brillantemente interpretado por Mohamed Fellag- un inmigrante argelino, que no sabe como actuar cuando tiene que hacerse cargo de la sustitución de una profesora muerta en trágicas circunstancias en un aula donde impartía clases. Este hecho -la muerte de la profesora- es el detonante de interrelación entre un hombre con un sentido pedagógico clásico, que contrasta con los métodos modernos a aplicar a unos niños de 11, 12 años, algunos de los cuales descubrieron el cuerpo sin vida de su profesora. Y esto, nada más comenzar la película, sin apenas dar tiempo a acomodarse en la historia, como ocurre a veces en la vida misma, una historia que se vuelca dramática en un paisaje blanco y frío tanto de nieve como de falta de humanidad, pero que poco a poco va transformándose como una crisálida en un entorno primaveral, de luz y compresión apoyado en una fotografía que pretende mostrar esta evolución, en un brillante trabajo con sus cambios de tonalidades.

No quiero dejar de hacer una importante referencia a lo que representa la muerte, de lo que se habla desde el primer momento, por la conmoción en unos niños que no entienden nada y necesitan expresar lo ocurrido en la forma en que afecta a sus vidas.

Profesor Lazhar sugiere esta cuestión tan necesaria como provocadora, asumiendo que se trata de un tema tabú, del que siempre resulta incómodo hablar en nuestra sociedad, caminando paralelamente con el miedo, que desemboca en unas relaciones más impersonales y deshumanizadas.

Sin embargo, después de todo lo expuesto quiero terminar con un mensaje de optimismo confiando en el sentido común de la Humanidad –o al menos de algunas personas- que donarán su experiencia y sabiduría para el bien común.


Miguel del Pino



 


 

Jueves 24 de Noviembre: INCENDIES



El próximo jueves, 24 de noviembre, proyectamos “Incendies”, de Denis Villeneuve, ganadora de los Premios del Público y al Mejor Guión en la “Seminci” 2011 de Valladolid, y Premio a la Mejor Película Canadiense en el Festival Internacional de Toronto. Como siempre, en la Casa de Cultura, a las 6 y a las 8´30 de la tarde, con la localidad a 3,50 euros.
Os remitimos su sinopsis, facilitada por la distribuidora, el comentario de Alfredo Mozas García que editaremos como ficha y una reproducción del cartel.
 
Un abrazo, ¡y hasta el jueves!.Asociación Otrosojos.



Dirección:     Denis Villeneuve
Guión:          Valérie Beaugrand-Champagne, Denis Villeneuve
Interpretes:  Lubna Azabal, Mélissa Désormeaux-Poulin
 
Canadá, 2011 - 130 min.
Mayores de 12 años 







SINOPSIS

Jeanne y Simon Marwan son dos gemelos cuya madre, que lleva mucho tiempo sin hablar, está a punto de morir. Pero, antes del fatal desenlace, les da dos cartas que deben ser entregadas a un padre al que creían muerto y a un hermano cuya existencia desconocían. Ambos emprenderán un viaje al Líbano para localizarlos y encontrar respuestas a su existencia.



Los tres puntitos suspensivos que dejan sin habla

¿Qué se necesita para que una persona deje de hablar para siempre? ¿Saber que se cierra el círculo?, ¿acertar a ver que para la vida siempre es posible una vuelta de tuerca más, por difícil que parezca?, ¿sospechar que, a estas alturas, cualquier cosa que se diga está de más?, ¿comprender, quizás, que no se comprende nada?, ¿buscar tiempo, acaso, para poder perdonar lo imperdonable? ¿Y cuántas veces nos ha pasado que nos hemos cruzado por la calle con alguien que no queríamos ver y que nunca pensábamos que nos encontraríamos? Una novia a la que dejamos, o que nos dejó, y que vivía en la Patagonia; un compañero de un curro antiguo en una ciudad desaparecida a quien le debíamos dinero; un amigo de cuando niños que nos vendió por un chupa-chups y tres canicas brillantes. ¿Y cuántas veces, cuando hemos logrado encontrar lo que buscábamos, o bien no lo reconocimos cuando lo tuvimos delante, o bien maldijimos la hora en que deseamos encontrarlo con tanto ahínco a la vista de lo que realmente significó toparse con ello? Todo eso está en Incendies: buscar al hijo arrebatado, encontrarlo quizás cuando ya no se busca y seguir buscando; buscar tanto, que no alcanza con una vida y se necesita la vida de los que nos siguen.

Antes que nada diré que Incendies es una película que está basada en una obra de teatro de un escritor canadiense de origen libanés (o libanés que reside en Canadá, que viene a ser otra manera de decir lo mismo) llamado Wajdi Mouawad. Y creo que eso se nota en la pantalla. En principio, y si nos preguntaran a cualquiera, seguro que todos diríamos que el cine tiene muchos más recursos narrativos que el teatro para contar una historia. Y no obstante, Incendies, vista como película de cine, parece demostrar lo contrario. Al salir de la sala, se tiene una sensación incómoda que no se sabe si proviene de la historia bestial que se acaba de ver, o de la sucesión de imágenes implacables, el montaje frío de las secuencias y la trama que puede parecer forzada para que el final termine coincidiendo con el principio. A lo mejor, por eso no se menciona el nombre del país al que acuden los gemelos, fomentando una ambigüedad poco corriente en el cine. Y que conste: eso no desmerece a la película. Acaso, no más, una historia así necesite de las tres dimensiones de un escenario, y la presencia en carne y hueso de los actores.
Y es que la historia, o las historias, que se cuentan en Incendies son como maremotos enormes que inundan la conciencia sin que haya dique capaz de contenerlos. La fatalidad de las tradiciones, que requieren un matrimonio antes del embarazo; la brutalidad de la guerra, que transforma a inocentes en fieras salvajes, a víctimas en verdugos; lo absurdo de las religiones, que no distinguen entre buenos y malos, sino entre creyentes y no creyentes; lo implacable de la memoria, incluso de la olvidada, que convierte lo pasado en futuro para que acabemos tropezando con lo que ya ocurrió en algún momento de nuestras vidas; todo confabula en Incendies para crear una historia que sobrecoge.
Y luego, claro, está la fotografía, cruda, recuerdo, en alguna escena irrepetible; la música, ésta no la recuerdo; la interpretación, magistral, dicen, de Lubna Azabal, en su papel protagonista haciendo de Nawal Marwan, aunque demasiado fría para mi gusto; el montaje, al servicio de la historia, y tantas otras cosas de las que se habla cuando no se tiene de qué hablar.
Para qué seguir pues, si lo que de verdad importa viene cuando apagan las luces.

Alfredo Mozas García


 

Jueves 26 de Febrero: LA EDAD DE LA IGNORANCIA


El jueves 26 de febrero, proyectamos “La edad de la ignorancia”, del canadiense Denys Arcand.
Como habitualmente, las sesiones serán a las 6 y 8´30 de la tarde, en la Casa Municipal de Cultura, con la localidad a 2´50 euros.
Adjuntamos la sinopsis de la película facilitada por la distribuidora, el comentario de Valentín Terrazas que editaremos como ficha, y una reproducción del cartel.

Un abrazo y hasta el jueves. Asociación Otrosojos.

 

Dirección:    Denys Arcand 
Guión:           Denys Arcand
Intérpretes: Marc Labrèche, Diane Kruger, Sylvie Léonard

Canada, 2007 - 108 min.

Mayores de 13 años



  

SINOPSIS

Un hombre escapa de su mediocre vida utilizando su imaginación, accediendo a un mundo de fantasía dónde vive aventuras ficticias en la que él es el gran héroe. En sus sueños, Jean-Marc es un caballero con una brillante armadura, una estrella del escenario y de la pantalla, y un novelista de éxito que tiene a las mujeres rendidas a sus pies. En la realidad, es un don nadie, un chupatintas, un marido insignificante, un padre fracasado que fuma a escondidas.



 Personas pequeñas


La edad de la ignorancia (2007) -la más reciente creación del quebequés Denys Arcand- viene a completar la trilogía iniciada en 1986 con El declive del imperio americano, título al que siguió en 2003 Las invasiones bárbaras, premiado con el Oscar a la Mejor película de habla no inglesa. El hilo de continuidad respecto a las dos obras anteriores es, sin embargo, menos evidente que el que unía a aquellas. Si El declive... y Las invasiones... estaban protagonizadas por el mismo grupo de amigos, en La edad de la ignorancia descubrimos a uno solo de aquellos representantes de la clase “ilustrada” canadiense -Pierre, espléndido Pierre Curzi- resumiendo en su calamitoso presente la visión feroz que sobre la sociedad y la vida mantiene el director desde sus primeros trabajos.
    Existe, sin embargo, una lógica férrea en esa mirada a nuestro tiempo que permite a Arcand compararlo con otros períodos oscuros del pasado: la desintegración de la cultura clásica, la fragmentación política del medievo... Si en la secuencia inicial de El declive... uno de sus protagonistas, el profesor universitario Remy, afirmaba que “el derecho, la moral y la justicia son nociones ajenas a la historia”, en Las invasiones... aquel promiscuo docente, humanizado en su agonía, sostenía que “la historia de la humanidad es una historia de horror”. Y ese diagnóstico tiñe en La edad... el funcionamiento de un Quebec que Arcand dibuja como una sociedad fracasada, regida por una Administración radicalmente inútil, íntimamente convencida de que sólo el sostenimiento férreo de la burocracia podrá disimular su inoperancia.
    En una de las reprimendas que el personaje principal de La edad de la ignorancia -Jean Marc Leblanc, eficazmente interpretado por Marc Labrèche- recibe de sus superiores, se le recuerda que en Quebec está prohibido pronunciar la palabra “enano”, vocablo maldito que debe sustituirse por “persona pequeña”. ¿No resulta sarcástico que se encomiende utilizar esa expresión presuntamente correcta a quien se sabe el más pequeño de los hombres, permanente fugista a través de ensoñaciones a medio camino entre lo surreal y lo patético?
    El pesimismo social que sobrevuela el conjunto del trabajo del realizador y guionista (tamizado, desde luego, por una visión irónica de la existencia) se concreta aquí en un funcionario anodino, gris, condenado a vivir el resto de sus días rodeado por la avalancha de noticias de un mundo que se descoyunta por instantes, por la imbecilidad de la Administración para la que trabaja, por la frialdad de aquellos a quienes reclama cariño y la impotencia para ofrecérselo de quien, de no estar atrapada por el Alzheimer, podría proporcionárselo.
    Un cuadro negro, desde luego. Y, sin embargo, Denys Arcand apunta una posibilidad de redención, una vía para enderezar, siquiera individualmente, el curso de la existencia: apartar los subterfugios mentales, volver la mirada a los sentimientos y esperanzas más esenciales, reiniciar el camino desde la soledad... para que, como en la escena final de esta película, las frutas bañadas por una hermosa luz puedan convertirse en una obra de arte.

Valentín Terrazas