CINE EN LA CASA MUNICIPAL DE CULTURA DE MIRANDA DE EBRO (BURGOS). JUEVES SEÑALADOS, EN SESIONES DE 18:00 y 20:30.
ORGANIZA LA ASOCIACIÓN CULTURAL OTROSOJOS EN COLABORACIÓN CON EL AYUNTAMIENTO DE MIRANDA DE EBRO

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Miércoles 22 de Enero 2020, REENCUENTROS: SABRINA

El próximo miércoles, 22 de enero, proyectamos en la Casa Municipal de Cultura, dentro de la sección Reencuentros de la programación “Cine con Otros Ojos”, “Sabrina”, de Billy Wilder, en sesiones de 6 y 8:30 de la tarde, con la localidad a 3´50 euros. La primera sesión será doblada; la segunda, en versión original (inglés) subtitulada.

            En esta ocasión, hemos cambiado el día de la semana en que habitualmente venimos haciendo las actividades puesto que el jueves inmediato (día 23), está prevista la conferencia de Eloy Martínez de la Pera sobre la preciosa relación entre Audrey Hepburn -coprotagonista de la película- y el modisto Hubert de Givenchy, y sobre la importancia del vestuario en el cine.

         Adjuntamos la sinopsis de la película facilitada por la distribuidora, el comentario de Grijander extraído de “Filmaffinity” que editaremos como ficha, y una reproducción del cartel.

         Un abrazo, y hasta el miércoles.

  

 

 



Dirección:    Billy Wilder

Guión:        Billy Wilder, Ernest Lehman

Interpretes:    Humphrey Bogart, Audrey Hepburn, William Holden, Walter Hampden

Estados Unidos, 1954 - 113 min.

Todos los Públicos



SINOPSIS DE LA PELICULA:

 

La joven Sabrina, hija del chofer británico de los poderosos Larrabee, está enamorada del hijo menor de la familia, que coquetea con ella por puro entretenimiento. El padre la envía a Paris, de donde vuelve convertida en una mujer elegante y seductora que trastorna a los dos hermanos Larrabee, tanto al frívolo David como al hermético y adusto Linus.

 

 

 

COMENTARIO:

 

Deliciosa

 

Sabrina adapta la obra de teatro “Sabrina Fair”, creada por Samuel Taylor, y lo hace para convertirse en un exitazo a todos los niveles. Un placer continuo para el espectador. Una verdadera obra de arte.

Billy Wilder y el plano secuencia. Así podría sobrescribirse el título de la película. Qué genio fue Wilder, diosmiodemividademicorazón... Hay quien considera Sabrina una película "menor" (o no tan grande como otras) dentro de su filmografía. Es respetable, pero yo no lo comparto. Puede que el guion sea más liviano, aunque en su sencillez reside la compleja magia que conecta al espectador con los personajes, que se muestran constantemente ambiguos engañándose entre ellos con Wilder volcado en mostrarnos la verdad de sus acciones. Los planos secuencia se repiten y compiten entre ellos para ver cuál es más perfecto, conduciendo a quien está a la otra parte de la pantalla a un viaje humano tan cómico en su mostrador como trágico dentro de algún camarote mental. Parece fácil, pero no lo es, esto que hace Wilder: mostrar un prólogo que presenta de pies a cabeza a los tres protagonistas y a varios secundarios. Hay quien necesita dos horas para eso y, al final, se queda en la superficie. Wilder desgrana cada capa de sus personajes principales en apenas diez minutos. Puto genio. La empresa discurre, a partir de ahí, entre amoríos, enamoramientos, desamores y reencuentros; atraviesa fases de humor cercano a los Hermanos Marx y toca el drama de esa forma tan sutil como sólo Wilder sabía hacerlo.

Humphrey Bogart, Audrey Hepburn y William Holden. Rasca, rasca, que ya no pica. La protagonista principal es Audrey, esa belleza hipnótica llena de glamour y de talento que maravilló y sigue maravillando al mundo entero. Su interpretación es un regalo para el amante del cine; pasional aunque esquiva, poderosa aunque frágil, intensa pero suave. Matices inconcebibles para gran parte de la gente que se dedica a interpretar, según parece. Lo de Bogart es, a mi entender, uno de sus mejores trabajos. No es el más carismático de la película, lo que obliga al actor a crear un personaje potente, convencido de sí mismo para lograr convence al espectador. Lo logra y en cada escena repite lo mismo con una facilidad pasmosa. Holden cierra el triángulo amoroso. Es el guapo, el mujeriego, el personaje “estándar" de la época. Puede que sea el menos desarrollado, pero no por ello se queda en simple caricatura, sino que el intérprete imprime versatilidad a su personaje y, sumado a lo que ya le da Wilder, resulta un trabajo perfecto. Los planos secuencia tan perfectamente ejecutados serían un simple sueño si no existieran actores de la talla de los tres que tenemos en Sabrina, pues sabes que van a imponerse a las cámaras y a cualquier adversidad que se les plantee. Son un tándem perfecto; un triángulo equilátero de dimensiones goliatescas, pese a los conflictos que, como siempre, provocó Bogart.

Resumiendo, que es gerundio: Sabrina no es la mejor película de Wilder, lo acepto. Pero tampoco es una obra menor dentro de su dilatada carrera. Por ahí no paso. Planos secuencia de majestuosa precisión, un guion lleno de matices que se esconde tras una falsa simplicidad y un juego complejo y bien ejecutado de amoríos entre tres personajes que se reparten protagonismo y que están interpretados de forma escandalosamente soberbia por tres gigantes: Audrey Hepburn, Humphrey Bogart y William Holden. Palabras mayores.

 

 

 

 

Jueves 3 de Diciembre: COHERENCE

El próximo jueves, 3 de diciembre, proyectamos en la Casa Municipal de Cultura, dentro de la programación “Cine con Otros Ojos”, “Coherencia”, de James Ward Byrkit, en sesiones de 6 y 8:30 de la tarde, con la localidad a 3´50 euros.

         Adjuntamos la sinopsis de la película facilitada por la distribuidora, el comentario de Adriana Antía que editaremos como ficha, y una reproducción del cartel.

         Un abrazo, y hasta el jueves. Asociación Otrosojos.



SINOPSIS DE LA PELICULA:

En Finlandia, en 1923, el paso de un cometa hizo que los habitantes de un pueblo quedaran completamente desorientados; incluso una mujer llegó a llamar a la policía denunciando que el hombre que estaba en su casa no era su marido. Décadas más tarde, un grupo de amigos recuerda este caso mientras cenan, brindan y se preparan para ver pasar un cometa...











COMENTARIO:

Lindo gatito
            
No es preciso dominar conceptos como “Realidades fragmentadas”, “Colapsos del estado cuántico” o “Coherencia y decoherencia cuántica” para entender esta película. Ni tan siquiera es necesario conocer al pobre gato de Schrödinger… aunque se hablará de ello.  
Hay veces en que la ciencia ficción huye del efecto digital y prefiere poner toda la masa gris en el asador. Coherence puede ser un paseo neuro-fatigoso, pero será difícil perder comba y salirse del camino pese a todos los agujeros negros. Las grandes películas se nutren de ideas brillantes y simples a la vez, y esta cinta es la demostración ciencioempírica más palpable de que con cabeza, un salón de estar, un director novel (James Ward Byrkit), cuatro duros y cinco días de curro basta para casi rozar la brillantez.
James Ward Byrkit y Alex Manugian (que se pluriemplea actuando infiltrado como ”Amir”) trabajaron durante mucho tiempo la trama de la película, estudiando cada una de las variables y decidieron llevar a cabo el rodaje como si de una partida de rol en vivo se tratase. Tras el casting, los actores sólo recibieron unas leves pinceladas sobre sus personajes, así como una lista de objetivos a conseguir que cambiaba con cada día de grabación. Todo lo demás fue fruto de la sorpresa y de la improvisación. Los actores no sabían el destino ni de sus personajes ni de los del resto. Asomados al vacío de lo desconocido, sintiendo el frio de la quinta dimensión, se dejaron no obstante llevar y día tras día todo fue casando, encajando como las piezas de un puzzle, encontrando poco a poco su coherencia final.
Pero la ciencia ficción y las clases (un poco de CCC) de física cuántica de Coherence no son más que una excusa para desnudarnos a fondo. Una reflexión acerca de las aspiraciones personales, sobre cómo siempre hay una versión mejorada de nosotros mismos y, casi seguro, más de una peor. De la autoexploración mental, de los parones de sinapsis generalizados que todos  necesitamos de vez en cuando para poder reubicarnos y tomar perspectiva. De las otras vidas que nos gustaría vivir, espejos diferentes e ideales en los que  vernos reflejados. Pero sobre todo acerca de lo que hemos de sacrificar para obtener nuestro alter ego ideal… Una crítica a la esencia del hombre que ansía por la perfección, una oda a nuestra esencia más salvaje, violenta y natural.

Adriana Antía

Jueves 29 de Octubre: SIEMPRE ALICE

El próximo jueves, 29 de octubre, proyectamos en la Casa Municipal de Cultura, dentro de la programación “Cine con Otros Ojos”, “Siempre Alice”, de Richard Glatzer y Wash Westmoreland, en sesiones de 6 y 8:30 de la tarde, con la localidad a 3´50 euros.

         Adjuntamos la sinopsis de la película facilitada por la distribuidora, el comentario de Valentín Terrazas que editaremos como ficha, y una reproducción del cartel.
         Un abrazo, y hasta el jueves.



SINOPSIS DE LA PELICULA:

Alice Howland está orgullosa de la vida que tanto esfuerzo le ha costado construir. A los cincuenta, es profesora de psicología cognitiva en Harvard y una experta lingüista de fama mundial, con un marido exitoso y tres hijos adultos. Cuando empieza a sentirse desorientada, un trágico diagnóstico cambia su vida, al tiempo que su relación con su familia y con el mundo, para siempre. Con elegancia y delicadeza, la autora nos acerca a los sentimientos de quienes padecen alzhéimer y sus familias.









COMENTARIO:

Arenas movedizas
            “Así continuaron viviendo en una realidad escurridiza, momentáneamente capturada por las palabras, pero que había de fugarse sin remedio cuando olvidaran los valores de la letra escrita”Cien años de soledad, Gabriel García Márquez.

El olvido puntual de un nombre, la perplejidad momentánea al no saber para qué se ha entrado en una habitación o abierto un armario… -esos episodios tal vez banales que se suceden en nuestra vida- van cobrando en la de Alice Howland, personaje central de esta admirable película, una mayor frecuencia e intensidad. Determinados sucesos -la desorientación, la repetición mecánica de una misma observación o pregunta…- asoman a Alice primero a la sospecha y pronto a la certidumbre del mal que le corroe. Un neurólogo ratificará su temor: alzhéimer. En su caso, un diagnóstico aún más devastador: alzhéimer de inicio precoz, aquel que afecta al enfermo a una edad inusualmente temprana.
            ¿Cómo enfrentarse al desastre?, ¿cómo hacerlo en cualquier supuesto, incluido -en el caso descrito por el film- el de haber dedicado toda la vida al estudio del lenguaje y la identidad? Julianne Moore -merecido Globo de Oro y Oscar 2015 a la mejor actriz principal por este magistral trabajo- describe su lucha titánica contra un enemigo fatal, invencible, sus esfuerzos para retrasar lo inevitable, la planificación de un último recurso, la pérdida acelerada de autonomía. En resumen, su resistencia a la maldición de comprobar cómo sus recuerdos y su capacidad de expresarse van disolviéndose, triturados por la voracidad implacable de las arenas movedizas. Resulta alentador, y terrible a un tiempo, que la palabra superviviente, cuando todas las demás se han difuminado, sea “amor”.
            La emocionante contención con que Alec Baldwin y Kristen Stewart dan la réplica a la protagonista contribuyen a dibujar con acierto el impacto que la enfermedad produce en el entorno más inmediato de quien la sufre.
            Hay películas que nos ayudan a reconocer nuestra naturaleza, nuestro compromiso respecto a los otros, nos sean o no próximos; esta es una de ellas. La delicadeza con que sus directores, Richard Glatzer y Wash Westmoreland -matrimonio autor de otros títulos intensamente humanistas: El estimulador (2001), Quinceañera (2006) y La última aventura de Robin Hood (2013)-, conducen esta adaptación de la novela de Lisa Genova responde sin duda a las circunstancias que vivían ambos durante el rodaje de Siempre Alice: el agravamiento de la ELA (esclerosis lateral amiotrófica) de Glatzer, fallecido menos de tres semanas después de que Moore recibiera su Oscar.

Valentín Terrazas

 

Jueves 26 de Marzo: SMOKE

El próximo jueves, 26 de marzo, proyectamos en la Casa Municipal de Cultura, dentro de la programación “Cine con Otros Ojos”, “Smoke”, de Wayne Wang, en sesiones de 6 y 8:30 de la tarde, con la localidad a 3´50 euros.

Adjuntamos la sinopsis de la película facilitada por la distribuidora, el comentario de Valentín Terrazas que editaremos como ficha, y una reproducción del cartel.

Un abrazo, y hasta el jueves. Asociación Otrosojos.



SINOPSIS DE LA PELICULA:

Brooklyn, verano de 1987. Algunas personas que frecuentan el estanco de Auggie Wren le confían sus problemas. La rocambolesca historia de cómo consiguió su cámara fotográfica y de por qué se decidió a elaborar su singular colección de fotografías le dará por fin un argumento a Paul Benjamin, un prestigioso novelista que atraviesa una crisis. Por su parte, Paul ayudará a Rashid, un adolescente negro bastante desorientado que busca a su padre.



 
 
 
 
 
 
 
 
 
COMENTARIO :

Cuento de Navidad

Una mañana de noviembre de 1990, Paul Auster recibió la llamada telefónica de un responsable editorial del New York Times, Mike Levitas, pidiéndole que escribiera un relato que sería publicado en su suplemento especial de Navidad. Auster era ya, por entonces, un autor reconocido internacionalmente por títulos como Jugada de presiónEl palacio de la luna La música del azar. El escritor se comprometió a intentarlo y, durante los siguientes días, se atormentó preguntándose cómo podría cumplir el encargo sin construir un texto preñado de sensiblería, una posibilidad que aborrecía.
            Conforme se acercaba la fecha límite para entregar la narración continuaba sin encontrar un argumento. A punto de renunciar se produjo, sin embargo, un hecho aparentemente casual –cualidad tan característica, por otra parte, de su universo literario-: abrió una lata de Schimmelpennicks, sus puritos preferidos, y aquel gesto le llevó a pensar en el estanquero de Brooklyn que se los vendía, y más tarde -conforme a sus propias palabras- “en la clase de encuentros que uno tiene en Nueva York con personas a las que ve todos los días pero que no conoce realmente”. Acababa de vislumbrar el Cuento de Navidad de Auggie Wren. 
            El 25 de diciembre, el director Wayne Wang (El club de la buena estrellaLa caja chinaA cualquier otro lugar…) compraba en el supermercado de su barrio, en San Francisco, el último ejemplar disponible del suplemento navideño; por alguna razón, ese día no le habían buzoneado su suscripción al New York Times. Junto a algunos artículos que preludiaban la Guerra del Golfo, encontró el relato. Leyéndolo, se vio –conforme recordaría más tarde- “rápidamente sumergido en un complejo mundo de realidad y ficción, verdades y mentiras, toma y daca”. Tan pronto como llegó a la última línea, preguntó a su mujer: “¿Quién es Paul Auster?”.
            Cinco meses después, y tras haberse empapado en las obras del autor, Wang le visitó en su estudio de Brooklyn para proponerle hacer una película basada en su cuento. Auster, que admiraba el segundo largometraje del cineasta, Dim Sum, aceptó. Como tantos proyectos fílmicos, aquel empeño iba a resultar accidentado: durante cuatro años, el guión se reescribió una y otra vez, incluyendo nuevos protagonistas y tramas, fallaron algunas espectativas de producción, tanto Wang como Auster hubieron de apartarse periódicamente de su labor común para atender otros compromisos profesionales…
            Y un día, el director pudo dictar su orden: “cámara, acción”. Arrancaba Smoke. Para entonces, había reunido a un puñado de actores inmensos: Harvey Keitel, William Hurt, Stockard Channing, Forest Whitaker, los jóvenes Harold Perrineau Jr. y Ashley Judd… Intérpretes en estado de gracia cruzando los destinos de sus personajes en el estanco de la esquina de la Calle 3ª con la 7ª Avenida, rescatándose de pasados dolorosos, evolucionando empujados por hechos supuestamente fortuitos, regalándose dosis magníficas de ternura y compasión, experimentando una y otra vez la fragilidad de la vida. Mostrándonos la lección de cómo puede redimirse la culpa sometiéndose a la disciplina de fotografiar durante cuatro mil mañanas un mismo paraje que es, sin embargo, siempre diferente. Ofreciéndonos el monólogo impagable con el que Keitel, Auggie Wren en pantalla, narra el cuento de navidad más hermoso del mundo.

Valentín Terrazas
 

Jueves 5 de Febrero: NEBRASKA

El próximo jueves, 5 de febrero, proyectamos en la Casa Municipal de Cultura, dentro de la programación “Cine con Otros Ojos”, “Nebraska”, de Alexander Payne, en sesiones de 6 y 8:30 de la tarde, con la localidad a 3´50 euros.

Adjuntamos la sinopsis de la película facilitada por la distribuidora, el comentario de Diego López González que editaremos como ficha, y una reproducción del cartel.

Un abrazo, y hasta el jueves. Asociación Otrosojos.


SINOPSIS DE LA PELICULA:

A Woody Grant, un anciano con síntomas de demencia, le comunican por correo que ha ganado un premio. Cree que se ha hecho rico y obliga a su receloso hijo David a emprender un viaje para ir a cobrarlo. Poco a poco, la relación entre ambos, rota durante años por el alcoholismo de Woody, tomará un cariz distinto para sorpresa de la madre y del triunfador hermano de David.













COMENTARIO :

Don Quijote de Nebraska

¿Cuántas veces habremos oído de nuestros padres, tíos, abuelos o alguna amistad aquello de "si es que no se puede llegar a viejo..."? Una frase lapidaria, que resume en apenas diez palabras todos los problemas y achaques que le vienen a uno cuando alcanza la tan temida tercera edad. Porque, salvo honrosas excepciones, el ser humano comienza a adoptar extrañas posturas cuando cumple una determinada edad. Quizás sean tópicos que de tanto repetirlos los asumimos como algo natural y real, pero es un hecho que ciertos adjetivos como "cascarrabias" o "cabezón" (en el sentido figurado, claro) parecen ir asociados irremediablemente al ser humano cuando alcanza la vejez. Nuestro entrañable abuelo de la película de hoy, es un claro exponente de esta teoría que, he de reconocerlo, me he sacado de la chistera para poder presentarles a Woody.
            Podría decirse que Woody no ha sido un ejemplo como padre. Como en muchas otras historias cotidianas, algo en un principio tan inofensivo como un simple líquido, puede tener la terrible facultad de destrozar vidas, sobre todo si ese líquido es alcohol y, más aún, cuando no se maneja con cuidado. Woody ha tenido que vivir con eso toda la vida, pero parece no importarle hasta que, ¡ay amigos!, "la huesuda" se atisba en el horizonte y llega el tiempo de la lamentación y de redimirse a sí mismo, intentando corregir aquello en lo que hemos fallado, seguramente por aquello de "irnos" con la mente en paz. Y Woody ve, o quiere ver, en un premio de esos que huelen a timo desde lejos, que sólo una persona desesperada puede creer que sea cierto, el clavo ardiendo al que agarrarse para enmendar sus errores e intentar ser, aunque sea al final (como dicen, más vale tarde que nunca), la persona que siempre debió ser.
            Se inicia así una bella "road movie" con, me atrevería a decir, tintes quijotescos para poder cobrar el dichoso premio por los paisajes fríos e inmóviles de Nebraska; asunto curioso en el caso de Alexander Payne, el director, que asegura odiar hacer este tipo de películas y que  se sorprende a sí mismo de seguir haciéndolas. Cuando vean el resultado, seguro que nuestros queridos espectadores seguirán animándole a que siga rodando "road movies" tan buenas, donde el humanismo sencillo e íntimo y unos personajes cercanos, fruto del entorno que les rodea, se impone a los fuegos de artificio de otras superproducciones que acaban dejándole a uno frío y distante. Ya lo hizo hace unos años con aquella A propósito de Schmidt  (2002) con un excelente Jack Nicholson, también en un papel de entrañable quisquilloso que emprende un viaje en busca de sus raíces cruzando (¡oh, sí!) el estado de Nebraska tratando de darle algún sentido a su vida. Y es curioso porque a partir de esa película Alexander Payne ha realizado otras tres obras importantes, de distinta temática, pero con algo en común: las tres fueron nominadas a los Oscars como mejor película, tres veces fue nominado a mejor director por ellas, y tres veces se volvió de vacío. Hablo de Entre copas (2004), Los descendientes (2011) y Nebraska (2014). Alzarse con un Oscar a mejor director es algo al alcance de tan sólo algunos genios, y ya el sólo hecho de haber estado tres veces nominado habla de la calidad de Payne como regidor, con más merito en su caso si tenemos en cuenta la magia que es capaz de sacar a una historia corriente con un adusto presupuesto.
            En Nebraska nos encontraremos con una historia común, sencilla, pero contada de tal manera, y con una exquisita fotografía en blanco y negro, que el espectador no necesita nada más para subirse al coche con este "viejo cascarrabias" de Bruce Dern y dejarse llevar por las inhóspitas carreteras de Nebraska. ¡Disfruten del viaje!

 Diego López González

Jueves 29 de Enero: HER

Hola, amigos:
 
El próximo jueves, 29 de enero, proyectamos en la Casa Municipal de Cultura, dentro de la programación “Cine con Otros Ojos”, “Her”, de Spike Jonze, en sesiones de 6 y 8:30 de la tarde, con la localidad a 3´50 euros.

Adjuntamos la sinopsis de la película facilitada por la distribuidora, el comentario de Diego López que editaremos como ficha, y una reproducción del cartel.

Un abrazo, y hasta el jueves. Asociación Otrosojos.




SINOPSIS DE LA PELICULA:

En un futuro cercano, Theodore, un hombre solitario a punto de divorciarse que trabaja en una empresa como escritor de cartas para terceras personas, compra un día un nuevo sistema operativo basado en el modelo de Inteligencia Artificial, diseñado para satisfacer todas las necesidades del usuario. Para su sorpresa, se crea una relación romántica entre él y Samantha, la voz femenina de ese sistema operativo.













COMENTARIO :

El amor no entiende de fronteras

Vivimos en una era asediada por la tecnología. Basta con echar un vistazo a nuestro alrededor y ver la cantidad de aparatos que facilitan nuestra vida diaria. La evolución de unas décadas aquí ha sido brutal, y visionarios de la época como Stanley Kubrick en 2001: Una odisea del espacio (1968) o Robert Zemeckis con su fantástica Regreso al Futuro II (1989) ya intuían parte de este fenómeno. De acuerdo, no tenemos ni ciudades ni estaciones lunares y aún no se ha inventado el patín volador con el que siempre soñé de crio, pero...¿acaso nos esperábamos a estas alturas poseer teléfonos móviles tan "inteligentes" o siquiera que las famosas gafas de Google que nos convertirán a todos en auténticos Terminators (estéticamente hablando, claro) fueran casi una realidad?. No quiero alarmarles, pero sí, yo soy uno de esos que creen a pies juntillas en la teoría conspirativa de que en un futuro  las máquinas someterán al ser humano y heredarán la Tierra. Avances que hace escasos años nos parecían increíbles están a la orden del día y en cuanto la inteligencia artificial empiece a ser una realidad y no un mero proceso experimental... que Dios nos coja confesados. Yo por si acaso ya tengo preparado mi equipo para anunciar el fin del mundo, con su cartel, su campana para llamar la atención y un cono metálico a modo de sombrero, que siempre destaca más y le da a uno un toque de locura apropiado para tamaño evento.
  Ahora bien, en ese intervalo de tiempo, hasta que las máquinas se vuelvan malas malísimas, el ser humano podría interactuar con ellas. Consultar datos e información, conversar y, ¿por qué no?, incluso enamorarse. Dicen que el amor no entiende de fronteras, y en el contexto futurista de una sociedad en la que los seres humanos interactúan con las llamadas I.A (Inteligencia Artificial) con total normalidad, ¿por qué no podría surgir una relación entre ambos? Esta reflexión, que va más allá de lo puramente romántico o anecdótico, nos plantea Spike Jonze, un tipo que se caracteriza por salirse de lo cotidiano a la hora de plantearse un proyecto, cosa que se agradece ante la gran cantidad de películas rutinarias que asoman a nuestras pantallas cada año.
Y la mayor parte de su éxito reside en el guión, no sólo en qué nos va a contar sino cómo va a contárnoslo. Y he aquí la magia de esta película: en  la elección de los espacios donde se desarrolla la trama, en el manejo del tiempo, y sobre todo, en los personajes y los diálogos, porque aunque visual, Her es en su esencia una película basada en el lenguaje. Debemos tener en cuenta que uno de los personajes más destacados en la historia, además de Theodore (Joaquim Phoenix), es su partenaire, Samantha, de la que sólo conocemos su voz. Y aquí, lástima que nosotros nos lo perdamos por la versión doblada, cobra una especial relevancia Scarlett Johansson, que da voz a este sistema operativo, y donde es básico y elocuente su modular de la voz y la sensualidad que emana en cada frase que pronuncia. Por todos estos elementos en su conjunto, esta obra tuvo su reconocimiento en la Gala de los Oscars y de Los Globos de Oro al Mejor Guión Original, uno de los premios más importantes.
  Her es una película de ciencia ficción sí, pero, queridos espectadores, no esperen encontrarse con naves voladoras, ni escenas de acción con batallas, explosiones o humanoides que ocultan tras de sí frías máquinas programadas con el único fin de matar y exterminar. Porque Her es, sobre todo, la bella historia de un amor extraño e ¿imposible? Juzguen ustedes mismos.

Diego López González

Jueves 23 de Octubre: DALLAS BUYERS CLUB

El próximo jueves, 23 de octubreproyectamos en la Casa Municipal de Cultura, dentro de la programación “Cine con Otros Ojos”, “Dallas Buyers Club”, de Jean-Marc Vallée, en sesiones de 6 y 8:30 de la tarde, con la localidad a 3´50 euros. Toda una ocasión para asomarnos a las extraordinarias interpretaciones de Matthew McConaughey y Jared Leto, premiados con los Oscars por sus trabajos como actor principal y de reparto, respectivamente.

Adjuntamos la sinopsis de la película facilitada por la distribuidora, el comentario de Diego López que editaremos como ficha, y una reproducción del cartel.

Hasta el jueves. Asociación Otrosojos.


SINOPSIS DE LA PELICULA:

Basada en la vida real de Ron Woodroof, un cowboy de rodeo texano, drogadicto y mujeriego, al que en 1986 diagnosticaron SIDA, pronosticándole un mes de vida. Entonces empezó a tomar AZT, el único medicamento disponible en aquella época para luchar contra la enfermedad.


COMENTARIO :

La otra cara del SIDA
Hace ahora veintiún años Jonathan Demme, avalado por su magnífica El Silencio de los corderos (1991), encogía nuestros corazones con un drama conmovedor sobre la historia de Andrew Beckett, un joven y prometedor abogado de Philadelphia que es despedido del prestigioso bufete para el que trabaja cuando sus jefes se enteran de que ha contraído el sida. Tuvo que pasar casi un siglo de cine para que Hollywood reconociera con un Oscar el papel de un homosexual y enfermo de sida, en este caso interpretado por un excelente Tom Hanks, en pleno apogeo de su carrera. Supongo que nuestros espectadores sabrán que me estoy refiriendo a Philadelphia (1993) y todos tendremos ahora en nuestra cabeza aquella pegadiza canción de Bruce Springsteen que ponía la guinda a la película como banda sonora perdurable.
         Veintiún años después, como les decía, otro actor interpretando a un enfermo de sida vuelve a alzarse con la estatuilla dorada como Mejor Actor Principal. Se trata del, bajo mi humilde punto de vista, intérprete más desaprovechado de la reciente historia del cine: Matthew McConaughey. Porque...¿alguien puede explicarme cómo un tío que en los últimos dos años es capaz de llevar a cabo tres interpretaciones magistrales -en MUD (Jeff Nichols, 2012), la exitosa serie de televisión True Detective (2014) y Dallas Buyers Club (Jean-Marc Vallée, 2013)- ha podido pasarse gran parte de su carrera cinematográfica saltando de flor en flor en películas como Cómo perder a un chico en 10 días (Donald Petrie, 2003)Novia por contrato (Tom Dey, 2006) o la inolvidable Los fantasmas de mis ex-novias (Mark Waters, 2009)...de tan dudosa calidad como sus títulos? (ruego a los y las fans del romanticismo "made in Hugh Grant" que sepan disculparme). Bien es sabido que los académicos de Hollywood tienen muy en cuenta lo de la modificación física a la hora de valorar quién merece el Oscar al mejor actor, y no hace falta más que tirar de hemeroteca para así probarlo; pero lo de Matthew McConaughey y su compañero de reparto y oscarizado también como Mejor Actor Secundario, Jared Leto va más allá del simple deterioro físico.  En contadas ocasiones una misma película se ha llevado sendos Oscars por las interpretaciones de sus actores principal y de reparto, lo que ya de por sí es una muestra de la gran calidad interpretativa que van a encontrar nuestros espectadores en la película de hoy.
         Puede parecer que en pleno Siglo XXI, gracias a los avances tecnológicos y en medicina y a acertadas políticas de prevención, el sida ha pasado a ser una enfermedad casi olvidada y posiblemente la gente más joven no tenga ni idea de los devastadores efectos que esta enfermedad tuvo en su tiempo. Nada más lejos de la realidad. Si bien es cierto que el número de enfermos se ha visto reducido, la enfermedad sigue estando ahí y Dallas Buyers Club nos acerca a ella, de un modo distinto, desde la otra cara del sida. Porque aunque la película muestra el sufrimiento del enfermo y las distintas fases de negación, aceptación, lucha y el agarrarse a un clavo ardiendo que cualquier ser humano ante una situación dramática e irrevocable pasa, lo hace casi como de puntillas, sin cebarse en el drama; a Jean-Marc Vallée no le interesa la lágrima fácil, la compasión. Le interesa mostrar por un lado el desconocimiento y los prejuicios que al principio se ceñían sobre los enfermos de sida, una enfermad que se pensaba que atañía únicamente a homosexuales, y el rechazo que estas personas provocaban en una sociedad injusta. Le interesa mostrar por otro lado el dudoso papel del sistema sanitario y de las industrias farmacéuticas en todo este drama, en el que el dinero y el negocio están por encima de las personas. Y le interesa mostrar sobre todo que, con una buena historia, con un grupo de actores comprometidos y con un guión serio y conciso, se puede hacer CINE, sí, con mayúsculas.

Diego López González

Jueves 15 de Mayo: AMOR Y LETRAS

El próximo jueves, 15 de mayo, proyectamos en la Casa Municipal de Cultura “Amor y letras”, de Josh Radnor, en sesiones de 6 y 8´30 de la tarde, con la localidad a 3´50 euros.

Adjuntamos la sinopsis de la película facilitada por la distribuidora, el comentario de José Francisco Espadas que editaremos como ficha, y una reproducción del cartel.

Un abrazo, y hasta el jueves.
 
 



SINOPSIS DE LA PELICULA :

Cuando el joven profesor Jesse vuelve a la universidad, no puede evitar enamorarse de Zibby, una estudiante de 19 años, aunque intentará luchar contra la poderosa atracción que surge entre ellos. 


 













COMENTARIO :


“Cómo conocí a vuestra hija”


La vida y el paso del tiempo es lo que tiene. Que, a cada segundo que transcurre, no hay vuelta atrás. Te das cuenta de que te has hecho mayor, de que vas para viejo irremediablemente desde el mismo momento en que cualquier crío te intercepta por la calle y, con la mejor de las sonrisas, te pregunta “¿Me puede decir la hora, señor?”. En ese momento descubres que nunca más volverás a tener veinte años. Entonces piensas “Mi experiencia de estos años valdrá para algo”, y te agarras a un clavo ardiendo queriendo sentar cátedra entre los jóvenes que vienen arrolladoramente a ocupar tu hueco, sin observar la cara de lástima que ponen los jubilados que ya han pasado por eso mismo.
    En el fondo piensas que a esos imberbes también les tocará, más tarde o más temprano. Y cometes otro fallo. Te obstinas en que te acepten, te quieres convertir en un referente para esos novatos y no te das cuenta de que la chavalería que llega tiene ideas propias, de que tu forma de ver las cosas de poco o nada les vale. Te empeñarás en imponer tu criterio y te obcecarás en que la saga Crepúsculo es lo peor que se ha escrito jamás (en eso llevas toda la razón), y serás capaz de descubrir que puedes pasear tranquilamente por tu ciudad descubriendo rincones que te habían pasado desapercibidos, arrullado por la Sexta de Beethoven o por el último de Metallica, que eso da igual. Puede ser que le des más valor sólo por el mero hecho de que te lo ha recomendado una veinteañera.
    Puede ser que te llenes la cabeza de pajarillos deseando un final feliz con esa chica, pero con los pies en la tierra los años de diferencia siguen siendo insalvables y de nada vale objetar “cuando yo tenga cien, ella tendrá ochenta”. Por esa regla de tres, ¿hay que esperar hasta tener esa edad?
    Ese es el transcurrir de Liberal Arts (mal traducida a nuestro idioma como Amor y letras). Sigo pensando que no es una comedia romántica indie, como a las que estamos acostumbrados procedentes de Sundance y otros festivales. Cintas que intentan deslumbrarnos retorciéndose en sí mismas sin nada que aportar, salvo falsas neurosis en la búsqueda de cinco minutos de gloria efímera. Liberal Arts relata un romance muy natural que pudo haber sido, un idilio que en parte fue, pero al que el tiempo y la sociedad pusieron en su lugar. A los jóvenes, con sus ansias por descubrir, por un lado, y a los maduritos con los/las de su edad. Ley de vida.
    Josh Radnor dirige su segunda película tras HappyThankYouMorePlease, con la que cosechó buenas críticas y fue nominada en la Seminci de Valladolid, pero no deja de ser el tierno Ted Mosby (Jesse-Radnor recuerda demasiado al personaje de Cómo conocí a vuestra madre o How i met your mother).  Arropado por Elizabeth Olsen (Old Boy de Spike Lee), la historia de amor de esta cinta se queda en una mera excusa para narrar las insalvables fronteras entre la juventud y la madurez, las que siempre existirán a pesar de la edad que se tenga. El siempre elegante Richard Jenkins destaca lánguidamente en un personaje que funciona como eco del propio protagonista (podría ser él mismo a su edad), ante su incapacidad de aceptar el momento de la jubilación, y para cerrar el plantel, Zac Efron, que no sé qué pinta en la película.
    En suma, una cinta amable, realista, con toques bohemios y ligeros instantes agridulces que nos descubre, por ejemplo, que escribir cartas nunca estará pasado de moda, que hasta la ciudad más infecta se vuelve maravillosa oyendo música mientras paseas a cualquier hora del día o de la noche, o que lo de Stephanie Meyer no tiene remedio.
    Como colofón, ¿acabará el director de la cinta, Josh Radnor, siendo un judío que nos aburrirá tocando virtuosamente el clarinete mientras nos cuenta sus neuras de juventud? Ya veremos, dijo un ciego. Pero, de momento, Woody, tú vales mucho.

José Francisco Espadas

Jueves 19 de Diciembre: UN AMIGO PARA FRANK

El próximo jueves, 19 de diciembre, proyectamos en la Casa Municipal de Cultura “Un amigo para Frank”, de Jake Schreier, en sesiones de 6 y 8´30 de la tarde, con la localidad a 3´50 euros.

Adjuntamos la sinopsis de la película facilitada por la distribuidora, el comentario de Adriana Antía que editaremos como ficha, y una reproducción del cartel.

Un abrazo, y hasta el jueves. Y si no nos vemos entonces, ¡felices fiestas!.
 

Dirección: Jake Schreier
Guión: Christopher D. Ford
Interpretes: Frank Langella, Susan Sarandon, James Marsden, Liv Tyler

Estados Unidos , 2012 - 89 min.
Mayores de 7 años





SINOPSIS

En el futuro. Frank es un viejo y solitario cascarrabias que tiene una gran pasión por los libros. De hecho, su única amistad es la que mantiene con una bibliotecaria. Su vida es muy tranquila y rutinaria, pero todo cambia cuando su hijo decide regalarle un robot que se encargará de cuidarle. Por increíble que parezca, el anciano comenzará a hacerse amigo de la máquina y a enseñarle algunas de sus secretas habilidades...






Amor de tuerca 
 
 
A veces necesitamos del cine como un hambriento necesita su ración o un niño perdido la mano de su madre que lo guie. Porque hay un cine que abre nuestros ojos donde no llegamos a ver y nuestros corazones donde no llegamos a sentir, que calma nuestros miedos, aplaca nuestra ira y da luz donde cuesta ver color. Se necesita verdadero talento e ingenio no sólo para presentar hoy en día películas que ahonden un poco más allá, desviándose de los reclamos vanos de entretenimiento del público general y que son guía del cine más comercial, sino también para tratar con inteligencia y sí, sentido del humor, temas duros y ásperos, cotidianos y cercanos, como es el del Alzheimer... Y es que está claro que Un amigo para Frank no es una peli al uso acerca de futuro, los robots, o de la domótica...

Para empezar, ha sido la mejor carta de presentación que Jake Schreier podía hacerse para entrar en el maravilloso y más trascendente, que no más importante, mundo del largo. Y es que este teclista y compositor norteamericano, que tenía un par de trabajos como productor y otro par como director de cortos y anuncios de televisión, ha sido muy bien recibido por la crítica por este debut y su “ruralización tan familiar de la ciencia ficción” y ha recibido el Premio Alfred P. Sloan en el Festival de Cine de Sundance y el Premio del Público en el Festival Internacional de Sitges.

Pero hay que reconocer que Un amigo para Frank es una versión alargada, modificada e improvisada de otra película y tesis de universidad, obra de Chris Ford, amigo y compañero de universidad de Jake Schreier. Al cabo de los años, decidieron ponerse juntos manos a la obra, Ford más enfocado al guion y Schreier a la dirección, y sacar todo el jugo a la idea original.
 
Protagoniza, y eleva y revaloriza, Frank Langella (Frost/Nixon, Buenas noches y buena suerte…), que interpreta al viejo Frank, un refunfuñón cascarrabias, alérgico patológico al futurismo y al que cada vez más le cuesta disimular sus pérdidas de memoria. Acompañan Susan Sarandon (Pena de Muerte, Rocky Horror Picture Show...), James Marsden (Superman) que preocupado por la salud de su padre le encasqueta el robot y Liv Tyler (Super, Jersey Girl...), la hija desordenada que no acepta tales avances tecnológicos y desde luego no aprueba la llegada a casa de su padre del pequeño robot.
 
Un amigo para Frank mastica y regurgita el género de la ciencia ficción para el público menos ducho, acercando a nuestra realidad y temporalidad sin dificultad y mucha naturalidad, sin alardes ni ostentación técnica, el futuro no tan lejano, en el que máquina y hombre convivirán juntos. Una ciencia ficción de andar por casa. No abusa de los arquetipos pastel del cine indie; es estéticamente gustosa y cotidiana, haciendo más fácil la empatización; ayuda derribar ese muro mental que a veces no nos deja entrar y disfrutar del cine más fantástico e irreal.
 
Pero Un amigo para Frank no se queda ahí, en lo scifi o en lo indie, y rebaña en temas arduos y habituales como son la soledad, la vejez, la decrepitud... Y afronta todos esos aspectos duros e irrevocables que indefectiblemente llegan con sorprendente y gratificante sentido del humor. Supongo que en esto, y en su sencillez, radica su inteligencia. Trasforma lo metálico en calidez y nos habla también de las relaciones: la amistad, la necesidad de afecto, la deshumanización...
 
Quizá sea una película pequeña, pero habla de grandes temas con gran elegancia y madurez.

Adriana Antia


http://www.filmaffinity.com/es/film983516.html