CINE EN LA CASA MUNICIPAL DE CULTURA DE MIRANDA DE EBRO (BURGOS). JUEVES SEÑALADOS, EN SESIONES DE 18:00 y 20:30.
ORGANIZA LA ASOCIACIÓN CULTURAL OTROSOJOS EN COLABORACIÓN CON EL AYUNTAMIENTO DE MIRANDA DE EBRO

Jueves 4 de Mayo: NEGOCIOS OCULTOS


El próximo jueves, 4 de mayo,  proyectamos en la Casa Municipal de Cultura “Negocios Ocultos”, de Stephen Frears, en sesiones de 5'30 y 8´30 de la tarde, con la localidad a 2 euros.
Adjuntamos la sinopsis de la película facilitada por la distribuidora, el comentario de Vickie Olsen que editaremos como ficha, y una reproducción del cartel.

Un abrazo. Asociación Otrosojos.



Dirección:     Stephen Frears
Guión:            Steven Knight
Intérpretes:  Audrey Tatou, Chiwetel Ejiofor, Sergi López

Reino Unido, 2002







SINOPSIS

De Stephen Frears, director de "Los timadores", "Las amistades peligrosas" y "Alta fidelidad", nos llega un nuevo film ubicado en el submundo secreto de Londres, donde todo está en venta. Es la historia del joven Okwe y de la joven Senay, que trabajan en el mismo hotel, un terreno propicio para las actividades ilegales. Ellos apenas se conocen, hasta el día en que Okwe realiza un descubrimiento sorprendente. Tendrán suerte si logran salir vivos...




El lado oscuro del mundo desarrollado

Stephen Frears, uno de los directores británicos más prolíficos, iba para abogado cuando terminó su carrera en Cambridge a principios de los sesenta. Quizás por eso desde el principio la mayoría de sus películas han reflejado los grandes problemas que afectan la convivencia y que suelen estar ligados a cuestiones de raza, clase o género. Muy pronto tocó el tema de la homosexualidad en Mi hermosa lavandería (1985) y en Ábrete de orejas (1987); más tarde, analizó cuestiones de clase en Café irlandés (1993) y en La camioneta (1996). Entremedias, trabajó a destajo en la industria hollywoodiense, dirigiendo películas que sorprenden por su variedad tanto de género como de presupuesto (tomamos por caso Las amistades peligrosas (1988) y Los timadores (1990)). Pero incluso durante su etapa californiana, Frears conseguía hacer trascender sus preocupaciones sociales. Puede que el trabajo cinematográfico de Frears y unos cuantos directores más haya contribuido a que la búsqueda de la tolerancia para alcanzar un mundo más igualitario sea el nuevo leitmotiv incluso en el cine de Hollywood como parece indicar el Oscar otorgado este año a Crah (2005).
     En principio Negocios Ocultos (2002) -pésima traducción, por dierto de su título en inglés Dirty Pretty Things- parece tener bastante en común con Crash. Ubicadas ambas en ciudades contemporáneas emblemáticas -Los Ángeles y Londres- nos proporcionan una visión de las inherentes dificultades de la vida urbana en el primer mundo. Hasta aquí las similitudes, ya que Crash, una película coral en que intervienen muchas de las voces de distinto rango y origen que pueblan esta inmensa ciudad, intenta que al final se integren todas a fuerza de cambios radicales, o, por lo menos, arrepentimientos por comportamientos injustos. Negocios ocultos también despliega una gama de múltiples y variadas voces, pero las utiliza para dibujar el escenario urbano en clave de thriller, diferenciando claramente entre buenos y malos sin dejar hueco en el desenlace para la integración. Frears trata el tema de la multiculturalidad desde una perspectiva poco usual, la de los inmigrantes ilegales que deambulan por el lado oscuro del mundo desarrollado. Al final, su película nos revela el largo camino que nos queda por recorrer hasta alcanzar el sueño de una sociedad justa y nos niega el bálsamo de la risa fácil que nos regala Crash.
     Entre los actores que dan vida a los protagonistas de la película, la mayoría ni blancos ni ingleses, dos de ellos, la francesa Audrey Tatou y el catalán Sergi López, son conocidos para el espectador español por su larga filmografía francesa en que ambos han destacado. El tercero es Chiwetel Ejiofor, hijo de inmigrantes nigerianos nacido en el Reino Unido, quien aparece en la pantalla por primera vez en el papel de Okwe, un ilegal con una "historia africana" en su pasado, pluriempleado y desesperado por mantener un equilibrio físico y moral. Tatou, en el papel de Senay, una ilegal turca que ha huido para no verse obligada a un matrimonio de conveniencia en su tierra natal, se apoyará en Okwe para protegerse contra Juan (López), un inmigrante español con papeles y el director del tétrico hotel donde trabajan. El trabajo impresionante de los tres contribuyó a que se le otorgaran cuatro premios en los prestigiosos British Independent Film Awards de 2003, entre ellos el de la mejor película del año. Como sus actores, esta película tampoco es ni blanca ni inglesa. Frears mismo ha expresado la idea de que Negocios ocultos es una historia universal que trata problemas comunes a cualquier país de nuestro entorno. Precisamente porque no nos es ajena, su visionado se hace imprescindible.


Vickie Olsen



Jueves 20 de Abril: OLD BOY (V.O.S.)



El próximo jueves, 20 de abril,  proyectamos en la Casa Municipal de Cultura “Old Boy” en V.O.S., de Park Chan-wook, en sesiones de 5'30 y 8´30 de la tarde, con la localidad a 2 euros.
Adjuntamos la sinopsis de la película facilitada por la distribuidora, el comentario de Raquel Sáenz de Buruaga que editaremos como ficha, y una reproducción del cartel.

Un abrazo. Asociación Otrosojos.



Dirección:     Park Chan-wook
Guión:            Hwang Jo-yun, Lim Joon-hyung y Park Chan-wook
Intérpretes:  Choi Min-sik, Woo Ji-tae, Gang Hye-jung.

Corea del Sur, 2003







SINOPSIS

Un día del año 1988, Oh Dae-su, un hombre que lleva una vida de lo más normal con su mujer y su pequeña hija, es secuestrado delante de su casa. Cuando se despierta, está encerrado, sin saber dónde ni por qué. Mientras intenta aclarar qué le ha pasado, escucha con horror que su esposa ha sido brutalmente asesinada y él es el principal sospechoso. Un día, es liberado con un teléfono móvil y una cartera llena de dinero.






Filosofía de la venganza

Es frecuente oir a críticos consagrados o a empedernidos cinéfilos que ya nada les sorprende en el cine, que todas las grandes historias han sido contadas y que todos los estilos narrativos y estéticos han sido inventados. Yo no me atrevo a ser tan categórica, pero sí observo que, aunque disfruto con el cine actual, rara vez me quedo pegada a la butaca presa del asombro y la fascinación. Me ocurrió con Old Boy. Detrás de la frase publicitaria de su lanzamiento -"15 años secuestrado, sólo 5 días para vengarse"-, pensada tal vez para atraer a un público ávido de violencia de palomitas, asistimos a una obra impactante, realmente novedosa, impregnada de variados registros: thriller, gore, humor, poesía... Mientras se ve la película, hay que estar actualizando ininterrumpidamente códigos de interpretación para asimilar su desarrollo, algo que, no obstante, sucede sin esfuerzo por la fluidez que aportan la continua sorpresa y emoción que brotan de sus imágenes.
     Concebida por su director, Park Chan-wook, como una trilogía sobre la venganza, Old boy es la segunda entrega; la primera se titulaba Sympathy for Mr. Vengeance, estrenada en 2002.
     Para nuestra mentalidad de raíces cristianas que nos anima, en caso de ser ofendidos, a "ofrecer la otra mejilla", este asunto del desquite puro y duro es casi un tabú del que nos liberamos, sin ir a mayores, a través de las obras de ficción de la literatura o del cine. Tal vez por eso se acepta, sin aspavientos morales, la violencia de las películas de Quentin Tarantino, porque "no es de verdad, es de cómic", y no altera, después de todo, el inconsciente cristiano. Sin embargo, Chan-wook, calificado como el Tarantino coreano, presenta una notable diferencia: el americano se está reduciendo a una caricatura de sí mismo, aunque compartan cierto humor negro y una estética de cómic. La violencia en Old boy es filosófica, por tanto más subversiva. Las sucesivas represalias que presenciamos nos llevan a cuestionar su poder catártico o esclavizante. El director combina la sordidez extrema con un lirismo estremecedor; juega con el espectador haciéndole desear y aborrecer la violencia, volteándole, vapuleándole de una secuencia a otra mientras una historia imposible avanza y da igual dónde le lleve.
     Algunos han querido ver, desde una perspectiva occidentalcentrista, un relato que bebe de la tragedia griega. Lo cierto es que Chan-wook conoce y revisita, en cierta manera, "El conde de Montecristo" de Dumas, cuyo protagonista representa el arquetipo occidental de vengador. En cualquier caso, sea una historia de la Grecia clásica o del Romanticismo, viéndola por primera vez Old boy resulta definitivamente original e innovadora. El tiempo dirá si es una obra maestra o sólo una estrella fugaz que deslumbra por poco tiempo.

Raquel Sáenz de Buruaga







Jueves 6 de Abril: ¡OLVIDATE DE MÍ!


El próximo jueves, 6 de abril,  proyectamos en la Casa Municipal de Cultura “¡Olvidate de mí!”, de Michel Gondry, en sesiones de 5'30 y 8´30 de la tarde, con la localidad a 2 euros.
Adjuntamos la sinopsis de la película facilitada por la distribuidora, el comentario que editaremos como ficha, y una reproducción del cartel.

Un abrazo. Asociación Otrosojos.



Dirección:     Michel Gondry
Guión:            Charlie Kaufmen
Intérpretes:  Jim Carrey, Kate Winslet, Kirsten Dunst, Elijah Wood.

Estados Unidos, 2004







SINOPSIS

Joel recibe un terrible golpe cuando descubre que su novia Clementine ha hecho que borren de su memoria todos los recuerdos de su tormentosa relación. Desesperado, se pone en contacto con el creador del proceso, el Dr. Howard Mierzwiak, para que borre a Clementine de su memoria. Pero cuando los recuerdos de Joel empiezan a desaparecer redescubre su amor e intentará desde lo más profundo de su cerebro parar el proceso.




Corazones rotos, dioses del tiempo


¡Olvídate de mí! es la más reciente historia del aclamado guionista de Hollywood Charlie Kaufman, que cuenta esta vez con el director Michel Gondry para llevarla a pantalla. Las anteriores historias escritas por Kaufman -Cómo ser John Malkovich y Adaptation: el ladrón de orquídeas- fueron dirigidas por Spike Jonze; ahora es Gondry quien se arriesga después del fracaso de Human Nature (también de Kaufman).
     Aquellos fans de Jim Carrey que creen que este personaje es uno más de su interminable lista de disparates y exageraciones odiarán esta película. En ¡Olvídate de mí! Carrey no es el típico bufón al que nos tiene acostumbrado. En este caso podemos ver al Carrey enfermo de amor, reprimido y sin afeitar. Esencialmente podríamos decir que interpreta al mismo perdedor que John Cusack construye en Cómo ser John Malkovich o Nicolas Cage en Adaptation. En la historia, Carrey es Joel, un hombre que descubre que su ex pareja, Clementine, decide someterse a un novedoso tratamiento que borra aquellos recuerdos que queremos hacer desaparecer de nuestra mente, y precisamente lo borra a él. Angustiado y siguiendo un instinto de venganza, decide hacer lo mismo. Pero en medio del procedimiento intuye que los recuerdos de Clementine son importantes para él y no quiere olvidarla. A partir de ahí comienza una frenética persecución dentro de su mente, al mejor estilo Pac Man, por el equipo técnico de Lacuna (la compañía encargada del procedimiento) y el Doctor que lleva a cabo la intervención. Esta parte de la historia nos recuerda mucho a otra escena de Cómo ser John Malkovich en la que Cameron Díaz y Catherine Keener se persiguen una a otra a través de los niveles de la mente del actor. Aunque pueda sonar complicado, ¡Olvídate de mí! es una obra maestra, donde Kaufman nos relata una historia de corazones rotos, siendo Gondry quien se lleva todo el mérito por conseguir contarla con las imágenes correctas. El elogio más importante que puede hacerse al film es que tiene sentido desde el principio a fin, algo muy importante en una historia tan complicada. El conjunto de elementos es perfecto: el guión de Kaufman, la dirección de Gondry y la elección del reparto (que además incluye a Elijah Wood, Kirsten Dunst y Mark Ruffalo), consiguen mantener una continuidad espontánea a medida que la historia profundiza en su complejidad.
     ¡Olvídate de mí! es una de las películas más ingeniosas y originales de 2004. Puede que el guión de Kaufman no sea tan irreverente y rompedor como en anteriores trabajos, pero el resultado plasmado en pantalla le hace que se convierta en la segunda mejor adaptación de un libreto suyo tras la esplendorosa Adaptation. La dirección de Gondry en este film es sencillamente impecable; la funcionalidad de la que hace gala a lo largo de todo el metraje es digna de elogio. De nuevo, tanto guionista como director juegan a ser dioses con el tiempo y lo moldean hasta meter al espectador en un universo propio donde los saltos en el tiempo son fruto de las paranoias del protagonista.
     Cabe destacar la gran interpretación de Carrey, sin duda la mejor de su carrera, mucho más contenido que en anteriores ocasiones, y el magnífico trabajo de Kate Winslet, que demuestra que es una de las mejores y más polifacéticas actrices de la actualidad. ¡Olvídate de mí! es en resumen una cita fija para todos aquellos que creen que en el cine de hoy no está todo inventado; un soplo de aire fresco.









Jueves 30 de Marzo: PROMISES (V.O.S.)


El próximo jueves, 30 de marzo,  proyectamos en la Casa Municipal de Cultura “Promises” en V.O.S., de Justine Shapiro, B.Z. Goldberg y Carlos Bolado, en sesiones de 5'30 y 8´30 de la tarde, con la localidad a 2 euros.
Adjuntamos la sinopsis de la película facilitada por la distribuidora, el comentario de Valentín Terrazas que editaremos como ficha, y una reproducción del cartel.

Un abrazo. Asociación Otrosojos.


Dirección:     Justine Shapiro, B.Z. Goldberg y Carlos Bolado
Guión:            B.Z. Goldberg y Justine Shapiro

Estados Unidos, 2001







SINOPSIS

Documental sobre las vivencias de un grupo de siete niños israelíes y palestinos entre los años 1995 y 1998. Siete testimonios infantiles sobre lo que significa crecer en Jerusalén. Yarko y Daniel son dos mellizos israelíes interesados en el ejército, la religión y el volley-ball. Mahmoud es partidario de Hamas y estudia el Corán. Shlomo, un niño judío ultra-ortodoxo que reza ante el muro occidental. Sanabel es hija de un periodista encarcelado en una prisión israelí. Faraj vive en un campo de refugiados...



La hierba que sufre 

Yarko, Daniel, Mahmoud, Shlomo, Sanabel, Faraj, Moishe. Siete niños -judios unos, palestinos los otros- que viven a escasos minutos. Siete niños separados, sin embargo, por la vertiginosa distancia creada por la historia de sus respectivos pueblos. Por años de violencia, terror y desarraigo. Por una cotidianidad marcada por el adoctrinamiento, el prejuicio, el fanatismo. Siete niños convertidos, en el magnífico documental Promises, en portavoces de un sector de población especialmente vulnerable al que nadie pide opinión, y en protagonistas de una experiencia reveladora: vivir, aún durante un breve espacio de tiempo, el descubrimiento del “otro”.
      La nominación de este trabajo al Oscar de 2002 como Mejor Documental no es sino el justo reconocimiento a la decencia, valentía y habilidad narrativa demostradas por sus tres codirectores: la californiana Justine Shapiro, el bostoniano B.Z. Goldberg (interlocutor de los chavales ante la cámara) y el mejicano Carlos Bolado (responsable también de su montaje, cuyo dominio ha demostrado en Como agua para chocolate o en Amores perros).
      Rodado entre 1997 y 2000 -esto es, en un periodo de relativa calma, antes del inicio de la Segunda Intifada-, incluye algunas secuencias añadidas dos años después, cuando la reactivación del odio y su cosecha de dolor han abierto fisuras en la esperanza de los ya tempranos adolescentes.
      El trío realizador nos sumerge en la vida de la abigarrada Jerusalén y en la de los campos de refugiados situados en su entorno con una notable inteligencia; esto es, descubriéndonos la pavorosa complejidad del conflicto palestino-israelí sin obviar ninguno de sus matices, sin construir un discurso unidireccional, abandonándose con toda sabiduría a la espontaneidad de sus personajes. Su recorrido por ese universo en el que son omnipresentes las armas, la amenaza latente o el recuerdo de las víctimas de uno y otro lado, desborda de esa manera emoción y sinceridad. Derrocha también un cálido humor y hallazgos narrativos tan brillantes como un improvisado duelo de eructos o la cómica declaración de principios de una princesilla atrapada por dos sillas apilables.
      Hijos de judíos liberales descendientes de víctimas del nazismo o de rabinos integristas, hijas de militantes presos o de colonos sionistas, habitantes de los barrios árabe o judío de Jerusalén, de campos o de asentamientos... los niños ofrecen el reflejo nítido del laberinto iniciado aquel ya lejano 29 de noviembre de 1947, cuando la ONU aprobó partir el territorio recién abandonado por Gran Bretaña en dos zonas, una israelí y otra palestina.
     Un laberinto cuajado de factores que a menudo parecen retroalimentarse: la proclamación del Estado de Israel, la primera guerra árabe-israelí y el consiguiente éxodo palestino, el nacimiento de la OLP, la Guerra de los Seis Días o la del Yom Kipur, el atentado de Múnich y las inmediatas acciones de represalia, los acuerdos de Camp David, las Intifadas, los asesinatos selectivos, el establecimiento de la Autoridad Nacional Palestina, los Acuerdos de Oslo, el ascenso político de Ariel Sharon, los atentados indiscriminados, la Hoja de Ruta, la construcción del Muro de Cisjordania, la muerte de Yasir Arafat, el desmantelamiento de colonias, la victoria electoral de Hamas y la probable de Kadima...
      El deseo de un futuro mejor, representado en la imagen de un recién nacido envuelto en una manta de voluntarista estampado, es la respuesta humanista a lo denunciado por el filósofo George Murrel: “cuando dos elefantes se pelean, es la hierba la que sufre”.


Valentín Terrazas